Thursday, June 09, 2005

-"Fuiste al cine?" -"Y tu?"

Haciendo una revisión de las películas en cartelera, no pude evitar notar los puntos de partida para CIERTAS películas. En el caso del Sr y Sra smith (o sra y sr smith para las feministas), donde marido y mujer no se por que motivo mágico muy propio del cine hollywoodense se ven enfrentados y tienen que matarse mutuamente, no creo que haya otra base que la necesidad del director de poder aplicar frases de ambigua significación tales como:

"aún vivo, cariño"?
(cuando la jolie dispara a brad pitt y no encuentra donde está)

"brad pitt: - ven con papi
(patada que lo deja en el piso)
angelina jolie: - quien es tu papi ahora?"

y no ví más, pero puedo jurar ante el mismísimo Lucifer que podremos ser espectadores de otra sarta de barrabasadas tales como:

"-La cena está servida"
(si alguno de ellos le da un coscorrón al otro)

"-Al fin bajaste la tapa del inodoro"
(si hay una escena de lucha en el baño, que culmina con la cabeza de brad en, bueno, el inodoro, y angelina jolie dandole golpes con la tapa de éste. Es un tanto rebuscado, pero extremadamente posible)

"-Te toca cambiar los pañales"
(si en medio de una escena de pelea/lucha uno se CAGA del miedo)

Chau.

Friday, June 03, 2005

Ke mal, c dieron kuenta !!!! :(

"Nosotros, quienes sin haberlo elegido tenemos el infortunio de ser los encargados de encarnarnos en la piel de los desventurados protagonistas de esta generación que nos ha tocado en suerte, somos plenamente conscientes de ESO.
Cada uno de nosotros cargamos con ESE peso. Ese peso de magnitudes enormes, el cual, gracias a un pacto generacional perfectamente consolidado, nunca fue puesto en duda.
Así es como permitimos, sin hacer la mínima objeción u observación, la existencia de revistas que rezan frases totalmente absurdas como "la revista para los chicos de hoy", "una revista a tu
medida", acompañadas de nombres tan poco sutiles como GENIOS, que nos catalogan en un sector privilegiado pero totalmente irreal. Sin sobresaltarnos, permitimos que muchos de nosotros por el sólo hecho de ser jóvenes, se encarguen de manejar la VIDA de muchos adultos trabajadores, quienes luego de muchos años de esfuerzo y trabajo desmedidamente sobrehumano, han logrado con su cometido de antaño e instalar un modesto cyber de barrio, y, confiando ciegamente en la FACHADA tan maquiavélicamente calculada, depositan todos esos sueños y esperanzas en el cuerpecito flácido de cualquier joven, que claro, por ser joven, puede encargarse de un simple cyber. Nosotros, espectadores diarios de este tipo de situaciones trágicas, nos carcomemos de dolor por dentro, como si el mismísimo Lucifer estuviese haciendo un asado en nuestra entrañas. Simulamos, así, tomar todo esto como algo natural, totalmente dentro de los límites del buen proceder. No se nos mueve ni un pelo cuando quienes alguna vez fueron "malditos hippies malolientes", cargando con una juventud totalmente desmerecida, hoy en día nos dicen, con una voz apagada marcada por los gritos de una adolescencia REVOLUCIONARIA: "y claaaro... (dirigiendose a una computadora)... y yo ya soy
viejo, de esto no entiendo nada..." Nos limitamos a balbucear una especie de chirrido grave,
muestra de boludez mental que por supuesto se ve totalmente compensada por ser portadores de la GENIALIDAD de pertenecer a esta generación tan "viva, despierta". El único requisito para pertenecer a la misma, con todas las condecoraciones que esto acarrea, es el de guardar silencio.
Sin embargo, compañeros, hoy me veo en la penosa tarea de abrir una vieja herida que todos y cada uno de nosotros día a día intenta olvidar. Hoy, deberemos unirnos más que nunca. ¿La razón? Un enemigo ¿el terreno? ... (pausa)... LA INTERNET"

(Aqui es donde se desmaya (*) FaCu! - ViEnDo Tv - (*) y es trasladado de urgencia al hospital más cercano.)

"Bájense de ahí, por favor les pido. Si bien lo que les tengo que decir puede poner en peligro toda nuestra existencia, no podemos tirarnos a la PAPELERA DE RECICLAJE"

(Risas, especialmente por parte del orador)

"Así que deberé despojarme de todas mis capas de mentiras y engaños para hacerles llegar la amenaza. Uno de ELLOS sabe ESO. Y EL no es cualquier enemigo normal, no, no. EL nos conoce. Conoce nuestro territorio. Es el que nos une. El es HOTMAIL."

(El caos finalmente se adueña de la situación. Se suceden muchos desmayos y podemos discernir, entre el griterío, a alguien que con sus últimas palabras balbucea un: "nuestro unico amigo... nuestro único enemigo"
Cuando el caos es domado, el orador puede continuar.)

"Mantengamos la poca cordura que nos dejó la internet. HOTMAIL lo sabe, sí. Y está comenzando a tomar represalias. Cumpas, la amenaza de que, no digo la comunidad, sino la sociedad mundial en toda su expansión se entere de la verdad, está muy cerca nuestro. Pero nosotros debemos poner la otra mejilla. Nosotros no tenemos la culpa. No somos los culpables. Nosotros no les obligamos a pensar que esta generación es ÁVIDA CON LA TECNOLOGÍA. Eso lo dedujeron ellos. Sí, después de observarnos pasar DÍA Y NOCHE frente a la computadora, pero no intentamos induírlos a ese pensamiento totalmente IRREAL. Nadie nunca nos preguntó: "pero... vos entendés... ALGO?" Nunca. Lo dieron por hecho. Así es que aceptamos que nos tomen como una generación vívida, inteligente, compatible con la computación.
Pero no es así.
Ellos no saben que todos, y cada uno de nosotros, nos limitamos a CHATEAR POR MSN O BAJAR PORNOGRAFÍA. No es nada simple, claro que no, no nos desmerezcamos. Pero si no fuese por las claras instrucciones que nos proveen las páginas para realizar tales acciones, nunca hubiesemos logrado esto que es el oxígeno para nuestra alma.
Pero no.
CHATIAMOS, BAJAMOS PORNOGRAFÍA Y HACEMOS BOLUDECES EN GENERAL, esa es la cruel verdad. Nuestros conocimientos informáticos se limitan a eso. Así es que el traidor de HOTMAIL, ante la sospecha de esto, ha comenzado a aumentar el nivel de dificultad para dar de alta una de sus tan preciadas cuentas, que son la llave para un mundo totalmente adicto a emoticones, y palabras carentes de acentos y mayúsculas.
Cuando mi mamá, llena de orgullo por una hija GENIO que domina a la tecnología, me pidió que le sacase una cuenta de mail, no creí que el mayor de los secretos que guarda esta generación quedaría al descubierto. "-Ya lo hice una vez, por que no podría ahora?", me alentaba. Sin embargo, HOTMAIL, como una ave rapaz tratando de ACRIBILLAR a su presa, me tendía una trampa al final del camino.
ESCRIBA LOS CARACTERES QUE SE MUESTRAN EN ESTA IMAGEN.
La vista miopa y reflejos débiles proporcionados por una vida ENTERAMENTE dedicada a conversaciones vacías y pervertidas con cualquier persona que se aparezca en la pantalla, me impidieron totalmente lograr tal hazaña. Desde su página, mientras las psicodélicas letras parecían burlarse de mí, veo aproximarse la dura realidad: No se que coño dice ahí. Tipeo unas desalentadores OLLA1, (porque al principio creí que debían tener coherencia), hasta que en el tercer intento me doy cuenta de mi mal proceder. Mi madre comienza a sospechar que algo no anda bien. Me lanza una mirada ente triste y desconfiada, mientras puedo leer en sus labios un mudo: ¿por qué, hija, por qué?. Ahí es cuando no pude evitar usar mi FALSO ATAQUE DE EPILEPSIA.
Pero la próxima vez, no podré evitar ser descubierta. Tengan cuidado, colegas.
Y recuerden que todo problema puede ser un "problema de conexión del módem con el puerto USB" que nos devolverá, aunque sea por unos milagrosos minutos, nuestro inmerecido respeto."

Wednesday, June 01, 2005

Miren que MARX me daría la razón, eh?

"Siii, me puse re nerviosa... parecía woody allen!!" (risas facultativas, o sea estúpidas).

Esto ya es el acabose. Si bien no pude hacer nada cuando de un día para el otro la mítica voz de Bart Simpson cambió por la de un borrachín mexicano, lleno de regionalismos extremadamente marcados, me parece que esta vez sí estoy a tiempo para gritar: BASTA!!
Basta de que mis oidítos, tan acostumbrados a los mimos que le provee la música de Beethoven, Bach, Picasso (entre otros tenores), sean atacados y llenados de mugre con todas estas muestras de humor "inteligente".
Basta de esta repentina moda donde se cuentan anécdotas graciosas sin la necesidad de terminar con una grosería o imitando los sonidos de un animal o imitando a un animal diciendo groserías.
Basta.
Se me ERIZA la piel de sólo pensar en las miles de posibilidades que se rechazan por elegir estos tipos de remates insulsos y desabridos. Pensar que en mi época, yo no hubiese dudado en tirar mi maletín y deshacerme de mi jopo para pararme en medio del pasillo y gritar, con todo el orgullo que me provee mi adhesión a "la vieja escuela": "Siii, me puse re nerviosa... hasta me agarró la chiripiorca!" para hacer una de las mejores, o me atrevo a decir LA MÁS MEJOR imitación de aquella transformación que el chavo sufría por ejemplo, en el capítulo de los fantasmas cuando tenía miedo y justo el señor barriga le tocaba la espalda, jajajajajaja... en fin...
Cuando la anécdota parece llegar a su fin, remato pidiendo a alguien que me tire un vaso de agua en la cara (de un modo violento, preferentemente, para que me ahogue y sea más gracioso) para volver al estado natural. Perfectamente se puede enlazar esto con una imitación del profesor jirafales haciendo un: taaa taaa taaa taaa.. ta!! contra quien te tiró el vaso de agua, y si este se defendiese podríamos seguir con a) imitación de quico cuando llora (ir a la pared más cercana o usar la espalda del capitán del equipo de rugby) o b) imitación de chilindrina cuando llora (un "vas a ver, te voy a acusar con mi papá!!", con esos suspiros rocosos, mientras se frota la parte trasera lo cual siempre se puede acentuar, en nombre del humor, claro está). Nunca está de más, en la confusión, SACARNOS LAS ZAPATILLAS y usar nuestras medias como relleno de cachetes para imitar a Quico diciendo cualquier cosa, total, lo gracioso esta en lo de los cachetes. Y así, ad infinitum. Pero no. Delen nomás, sigan así, mientras Chespirito se revuelve en su cama (la polución en México es terrible)

Friday, May 27, 2005

Nos lleva, don?

Lo más pior de ser quien se encarga de pagar el boleto cuando sube un numeroso grupo de amigos a un colectivo, es que la recaudación nunca está ni cerca de satisfacer a la fría máquina expendedora, que desde su visor nos exije que insertemos la total suma de $3,20 cuando nuestra manito se empaña de sudor de tanto contar y recontar los cincuenta centavos que logramos juntar a regañadientes. Cierto es que, cuando creemos que debemos enfrentar este gran problema solos, escuchamos la reconfortante voz de un amigo. Oh, bendita amistad, siempre presente en los momentos más adversos, y en el momento justo para brindarnos su ayuda. Así es que cuando ya se nos agotaron las cara de nuestro repertorio "pucha-donde-sstaran..", y revisamos a fondo todos nuestros bolsillos, inclusive los traseros (lo cual escandalizó al público de los primeros asientos), podemos reconocer la voz de nuestro amigo que desde el fondo del colectivo nos grita: mi vuelto es de veinte!!
Para concluír, nos tropezamos, se nos caen los pantalones, nos damos cuenta que tenemos los zapatos de diferente color y al querer poner orden a la situación emitimos un débil: "che, no alcanza!" que por supuesto llegan a escuchar todos los pasajeros a excepción de sus reales destinatarios, recibiendo como única respuesta un silencio incómodo y eterno.

Friday, May 13, 2005

David y Goliat sacan dos de ochenta!!

La cotinaeidad (busqué esa palabra en el google y no me tiró nada como: “ud quiso decir coti nosiglia, pedazo de ser inmundo”, así que debe existir) es una fuente inagotable de diversas observaciones pícaras que intentan induír al espectador para que termine diciendo barrabasadas como: “es así!”, “que razón tiene este guacho!”, “voy al baño”. Este recurso ha sido manoseado de tal manera que el sólo hecho de pensar en ejemplificar el asunto me eriza la piel. Asco, asco me dan.


En fin, la otra vez mientras viajaba en el colectivo me vi enfrentada a la maldición “si-hace-calor-la-ventana-está-cerrada-y-hace-frío-la-ventana-está-abierta” (también se aceptan “la misma está abierta” o “la ya mencionada está ídem”). Antes de tratar de visualizar con mi mente al monstruoso ser que en pleno invierno pudo haber recorrido las calles alfombradas de sapos aplastados que componen a nuestra bonita ciudad mientras el frío tajante le azotaba su cara, monstruosa también, cosa que me llevará el resto del viaje, primero me voy a la situación concreta: me empieza a doler la cabeza y mi peinado cool es tan sólo un recuerdo de buenas épocas, donde el torrente de aire estaba en un movimiento amigable. Después de analizar todo esto ya ha pasado un buen rato y seguramente la gente parada (porque el colectivo se llenó al pasar por Retiro), en su envidia eterna a nosotros, aquellos privilegiados burgueses que viajan cómodamente en sus aposentos, me observa fijamente para ver que hago. Y lo que hago es lo siguiente; primero y principal, finjo no haberme dado cuenta que la ventana estaba abierta, que el frío que entra por la misma es el causal del constante llanto de un bebé muy frentón del asiento de atrás, hasta finjo no haber advertido que las puteadas a “esa pendeja que no cierra la ventana” por parte de la madre del bebé frentón, eran destinadas a mi hipotérmica persona. Porque ese tipo de decisiones no tienen que darse con rodeos; si la gente ve que primero observo la ventana y analizo la misma, peligra mi membresía en la urbanidad cool, concepto que consiste en vivir diariamente sin tener nunca que correr un colectivo, y nunca nunca pero nunca más quedar en medio de una calle cuando los autos arrancan y al grito de “ayudemen!!” ser rescatada por el niñito que hace malabares en el semáforo. Claros que estas son situaciones imaginarias, bah, para dar algunos ejemplos.
Así es como, de golpe, como si en esa corriente de agua (porque a todo esto ya empezó a llover, y me pasé tres cuadras) también entrase un poco de sensatez, simulo darme cuenta de que “ah! La ventana esta abierta!”. Por lo que, tratando de que la gente note mi gran poder de decisión, me dispongo a cerrar a la maldita cretina. Acá es cuando suelen suceder dos cosas: o efectivamente se cierra la ventana (creo que una vez me pasó, allá por el 95´) o la misma queda postrada en su posición inicial. Porque de ceder un milímetro la soltaría y acompañada de un “listo!” y una exagerada cara de satisfacción salvaría lo poco que me queda de dignidad. Generalmente ahí el colectivo da vuelta una curva y, como en mi esfuerzo sobrehumano de mover lo inamovible me puse de pie, me caigo en las faldas de quien esté en el asiento de al lado. Pero eso es al margen. Luego de ser el protagonista de una lucha totalmente desigual entre una ventana de acero inoxidable con borde de hierro y soldada por el obrero más musculoso y bronceado de la siderurgia, y entre un brazito esquelético y flácido que tiembla al son de su supuesta fuerza, nos vemos en la penosa tarea de resignarnos. Luego de esta lucha bíblica de los segundos más eternos concebidos por el señor, debemos de golpe, así como cuando emprendimos la fracasada empresa, abandonarla, sin meditarlo ni consultarlo con el chofer, que tan ocupado está recorriendo las calles de ese barrio que no conozco y que pronto será testigo de una visitante perdida que molestará a sus habitantes con preguntas absurdas como “como vuelvo al docke?”.
Una alternativa, que he desarrollado en teoría solamente, sería la de hacer sonidos con la boca, imitando lo que sería si la ventana sería buena y se cierra un poco. Así, aquellos que disfrutan el espectáculo a través del rabillo del ojo, podrían hasta creer que logré mi cometido. Claro que habría que practicar bien esos sonidos, por lo que una pequeña falla en los mismos podría tener consecuencias desastrosas.